viernes, 19 de junio de 2009

Historia del Monumento a los Cantes





Historia del Monumento a los Cantes
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Increíble parecía que el propósito de erigir un grandioso monumento a los Cantes fuera el asunto que preferentemente preocupara a Huelva. y así era: desde hacía semanas puede decirse que muchos de los aficionados huelvanos al flamenco no pensaban en otra cosa.
La idea surgió en un programa, dedicado al arte que cultivaba Manolo Caracol, que emitía Radio Andalucía y estaba dirigido por Pepe Sollo. En el espacio intervenían Antonio Toscano, Miguel Lérida y el paternino, Cristóbal Domínguez García, a la sazón diputado. En un momento de efervescencia flamenca, surgió la idea de hacer algo por el cante jondo. Cristóbal pensó en nominar varias calles con diversos cantes y le dijeron que existían calles con tales nombres. De inmediato se le ocurrió al mismo Cristóbal de hacerle un homenaje a los Cantes de Huelva, en abril de 1984 presentó una moción que fue aprobada por absoluta mayoría con el detalle curioso de que se aprobó por unanimidad en su ausencia, ya que él estaba en la Campaña de las elecciones catalanas con Antonio Hernández Mancha. Aunque sólo fuese en el pensamiento de los que lo apoyaban, el monumento comenzaba a convertirse en una tangible realidad.

En mayo de 1984, se decía en el diario “Huelva Información”:

<<…Sólo Paterna de Ribera tiene erigido un monumento al que considera su propio cante: la petenera y, aún así, y a pesar de la amplia documentación existente, hay quienes ponen en tela de juicio tal aseveración. Sin embargo, mientras que no se demuestre lo contrario, ahí está la Petenera y su monumento en Paterna de la Ribera, gracias a la valiente iniciativa de los flamencos del bonito pueblo gaditano.
Le corresponde ahora a Huelva levantar un monumento a sus cantes, a su fandango. Pues, naturalmente sí. Primero porque el fandango propiamente dicho, es la materia prima o primera materia para las labores de la industria o fabricación de los cantes de Levante, Málaga y Granada. Segundo, porque no existe en la geografía flamenca lugar más fértil para el fandango, que el mar, el llano y la sierra de esta Huelva. Por tanto si el aire es materia del viento, Huelva y sus fandangos son materia de una muy importante rama en el tronco del árbol genealógico de los cantes, y eso está ahí, y no lo puede negar nadie. Esa realidad la vamos a perpetuar en piedra y en bronce todos; absolutamente todos los flamencos de la provincia, uniéndonos en entusiasmo y unánime acuerdo de nuestros jóvenes políticos receptores de la idea. Gran categoría la de ellos, que han sabido captar la parte positiva y hermosa de la singular parcela cultural que para Huelva representa sus cantes…>>.

Y llevaba más razón que un santo el columnista del citado diario, ya que Huelva llevaba varios siglos sosteniendo la tradición de sus cantes y se hundiría antes que desmentirse. Nuestra ciudad era la misma que vemos ahora, en algunos aspectos, que aquélla de la los tiempos decimonónicos: eran los mismos ríos los que corren ahora delante de nuestros ojos y aunque el derribo y el alza de edificios han dado paso a la modernidad, seguía siendo la ciudad edificada entre cabezos y flamenca por naturaleza.
La reunión constitutiva de la Comisión gestora que habría de convocar públicamente las bases del concurso sobre bocetos, proyectos y presupuestos de posibles lugares de emplazamiento del monumento, quedó fijada el martes 15 del citado mes y año, en la Diputación Provincial. Aunque ya, en el citado programa de Radio “Andalucía” la tertulia flamenca había llegado al acuerdo de que “el lugar idóneo -continuaba informando el columnista- para la ubicación del mismo puede ser la antesala de la antigua Plaza del Punto, sobre ese triángulo de césped que separa la Gran Vía de la avenida de Italia. Es, sin duda, el lugar de Huelva más visible para propios y extraños y uno de los más flamencos, ya que ahí justo estuvo instalado el quiosco de Paco Isidro, de tan grato recuerdo para los viejos aficionados”.
Y en aquel magno tejemaneje del homenaje intervinieron no solamente las gentes del flamenco, sino los profesionales de los medios de comunicación (el director y comentarista flamenco de Radio “Andalucía”, Roberto Bacigalupe y Pepe Sollo, respectivamente), los representantes de las peñas flamencas de Huelva y provincia, la concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Huelva (Oliva Tornero) patroneados por Petronila Guerrero, la vicepresidenta de la Corporación Provincial.
Esta reunión no fue multitudinaria, ya que un error en la convocatoria que no pudo ser subsanado a última hora impidió que asistieran los representantes de todas las Peñas flamencas onubenses.
No obstante, quedó bien patente el deseo de que el monumento se debiera construir, ya que los cantes de la tierra tenían bien merecido ese homenaje, aunque algunos discreparan de cómo se iba a financiar, señalando a modo de resumen Petronila Guerrero que había que poner en marcha la imaginación y sacar el dinero hasta de las piedras.
Y cumplió con su palabra doña Petronila: un año de sacrificios, de lucha, de esfuerzo. Un avance de cada día sobre en la anterior en la elevación del monumento. Ni un instante de desmayo en su aspiración de contar con un importante símbolo de Huelva. Primero la augusta prez del trabajo diario, después la satisfacción de aumentar la estatuaria de su ciudad. Siempre el hidalgo esfuerzo de la política inspirando actos y palabras. Mientras, en Aracena, el escultor afinaba su gubia y su espíritu para seguir acrecentando su prestigio con aquel reto artístico.
La jornada del día 21 de septiembre de 1985 fue gloriosa para el flamenco huelvano: Se clausuraba el Congreso de actividades flamencas que con tanta brillantez se había celebrado en Huelva; en la avenida de Andalucía fue colocada la primera piedra de la nueva sede de la Peña Flamenca de Huelva, tras ser bendecida por el sacerdote Antonio Bueno y se inauguraba el Monumento a los Cantes de Huelva.
Apoyémonos en el reportero del diario “Huelva Información” y conozcamos cómo se desarrolló la ceremonia inaugural:

<<…Al mediodía había sido inaugurado en la Plaza del Punto, de Huelva, el monumento a los cantes de Huelva que ha sido financiado por la Diputación y el Ayuntamiento. En el acto hablaron el presidente del organismo provincial, Manuel Pérez Romero y el autor de la obra, el aracenés José Noja, asistiendo el Consejero de Política Territorial, Jaime Montaner, y diversas personalidades civiles y militares de la provincia…>>.

Frente a la prócer Casa Colón, en una plaza no amplia pero sí limpia, a la vera de unos árboles que lo ensombrecen, contenidos en un pequeño jardín, se alza el Monumento a los Cantes de Huelva.
El pedestal donde descansa la figura del aracenés es un ancho bloque de granito, severo y austero, digno de que sobre él se asiente la mole que nos ocupa.
Observamos que Pepe Noja soporta, pese a su concepto artístico vanguardista, el peso específico que siempre ha pesado sobre la escultura española el sentido monumental, italianizante, que sirvió de modelo en toda Europa durante el siglo XIX. Así, se advierte en el cantaor la actitud heroica, declamatoria, de un exagerado énfasis. Se diría que está sentado sobre un trono que indica, a las claras, la supremacía del fandango sobre cualquier otro estilo de cante. El resto del monumento se sitúa en la senda de lo puramente simbólico. De esta forma, se adivina la silla donde sientan sus reales el cantaor, el guitarrista y el dulce instrumento de éste último

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