
Jesús Medrano, toreo con toda la pureza.
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En esta Historia Menuda vamos a sondear un poco en la historia del novillero y pulsar su corazón siempre inflamado por el arte de los “Litri” y “Chamaco”. Nos estamos refiriendo a Jesús Medrano Hernández.
Nació Jesús en la onubense calle de Concepción Rodríguez Garzón, número 19, enclavada en las Tres Ventanas, el 19 de octubre de 1973, casi arropado en un capote de paseo. Así, desde que empezó a andar a gatas sólo pensaba en la Fiesta. Después, se dio cuenta de que, viendo una corrida televisada, algo le conmovía por dentro. Sería torero. Además, qué otra profesión que no fuese la del toreo podía elegir quién era hijo del valiente novillero “Curro Rivas”.
Sus primeros juegos fueron fundas de estoque y los primeros amigos niños que toreaban con un palo y un trapo. Hasta tal punto, que toreó por vez primera en un Festival celebrado en Aljaraque en el que coincidió con Antonio Pérez “El Onubense” (q. e. p. d.), Manuel Suero “Batalla” y Fernando Moreno. Su debut acaeció en la segunda quincena de agosto de 1982, cuando apenas tenía 9 años.
Pasan los años y Jesús lleva sus libros bajo el brazo. Cuando apenas tenía 13 años le pregunta el reportero taurómaco del diario “Odiel” y él opina que “hace falta una Escuela Taurina en Huelva…”.
Se convierte Jesús en un mocito serio y callado, pero nada más que piensa en los toros. En esta etapa de aprendizaje toreó veintitantas novilladas sin picadores en toda Extremadura. Su finalidad, ir aprendiendo. Más tarde, torea en Huelva dos corridas sin picadores.
En estas fechas, y durante cerca de un año, Jesús estuvo entrenando en la operación de tentar los becerros y becerras en la hermosa dehesa de don Ramón Sánchez Ibarbue, situada en Pajanosa (Valdeflores) con el que, años más tarde, se convertiría en popular matador de toros, Manuel Díaz “El Cordobés”.
Alborea el año 1990 y ya tiene madurez su toreo. Lo hace con mucha pureza, interpretando su quehacer taurino con mucho sentimiento, porque cree que la base fundamental de un diestro debe ser la verdad. Comienza la temporada en una corrida que organizaron el Gobierno Civil y la Plaza de Toros. Se debió realizar el 8 de diciembre de 1989, pero las lluvias obligaron a que se ejecutara el Día de los Reyes Magos de 1990. Hicieron el paseíllo en el coso de la Merced, solos, sin cuadrillas, impecablemente vestidos de corto, Antonio Pérez “El Onubense”, Manolo Roca, Jesús Medrano y Rafi Acevedo. Los cuatro matadores tuvieron momentos muy brillantes, pero Medrano fue el triunfador, cortando 2 orejas y un rabo. Banderillearon con mucha solvencia, “El Peti” y Miguel Conde. Después, participa en una corrida de promoción celebrada el 13 de mayo del citado año en Guadalajara, alternando con Rafi Acevedo. Los dos onubenses consiguieron dos orejas cada uno. Semanas después toreó, consiguiendo una oreja, en Aracena, alternando con Jorge Buendía y Jesús de Fariñas; Jabugo (8 de julio, ganado de Rafael Iñiguez, alternando con Curro Vega, que sustituyó a Jesús Fariñas, y “El Paye”). Si no hubiera fallado con la espada hubiese triunfado plenamente); Cortegana (novillos de Íñiguez); Villafranca de los Barros (toreó tan bien, 2 orejas, que repitió actuación a la semana siguiente. Testigos de su éxito fueron Antonio Muñoz y Evaristo Carrasco), La Albuela (con Antonio Muñoz y “Umbreteño”, ganado de Concha Navarro; 8 de septiembre, novillada en el coso pacense de Puebla de Sáncho Pérez, cortándole, a su único novillo, las 2 orejas y el rabo. Al día siguiente, toreó en Ayamonte, en unión de Javier Conde, Jesús Fariñas, “Umbreteño” y el caballero rejoneador Ignacio Huelva, novillos del hierro de Guardiola… Este es el año de su presentación en Huelva, el 14 de septiembre. En una novillada de promoción con Álvaro Acevedo, Manolo Contreras, Joselito de los Reyes, Jorge Buendía y Antonio Muñoz. Una semana más tarde, torea mano a mano con “El Niño de la Piedad” y el rejoneador José Luis Hernández. En total, había toreado 9 corridas: 12 orejas y 2 rabos.
Su bautizo de sangre lo tuvo en un festival celebrado en Jabugo en el que toreaba con José Antonio Campuzano, Emilio Silvera, Curro Valle. El novillo del desaguisado, astado que sobresalía del festival, muy fuerte, por el que estuvo a punto de suspenderse el festival, le infirió una cornada que afortunadamente fue limpia. Pese a estar herido, le recetó una estocada que acabó con su vida. Después, otro buró en la plaza de Olivenza, al ejecutar la suerte suprema le rompió el menisco y los ligamentos. Con respecto a porrazos, se podrían contar por miles los que recibió a lo largo de su carrera novilleril. Él se acuerda de un golpe que recibió en Jabugo, quedó inconsciente y pudo acarrearle consecuencias muy serias.
El debut con picadores lo hizo en el albero de Moguer. Compañero de cartel fue Manuel Díaz “El Cordobés”. Estuvo tan fenomenal en la lidia que realizó que cortó 2 orejas y le dieron el premio a la mejor faena.
Recordemos algunos lances importantes que jalonaron su trayectoria taurina: En el coso de su patria chica toreó dos veces en la parte seria (completaba el espectáculo el “Bombero Torero”) y en una novillada con picadores en la que fue el triunfador. Lo acompañaron aquella tarde Francisco Barroso y el malagueño Ricardo Ortiz.
En Jabugo, el sábado 11 de julio de 1992, el empaque y la verdad con la que toreó Jesús a los novillos de Guardiola hicieron que saliera (al igual que Manuel Díaz “El Cordobés” y Contreras) a hombros por la puerta grande, por la que salen los semidioses toreros.
En Ayamonte, 30 de junio de 1991, con excelentes novillos de Ramón Sánchez. Compartieron con él aquella tarde torera, Manolo Gallardo y Jesús Fariñas. Jesús Medrano desplegó un toreo vibrante, revoloteando su capa al son de la brisa de la ría. Cortaron para él dos orejas. El 7 de septiembre de 1992, los aficionados ayamontinos fueron testigos de la óptima labor que Medrano le hizo a su primer toro (el segundo salió marrajo) en la que evidenció los excelentes progresos logrados que le hicieron ganar dos orejas. Los novillos, de José de la Puerta. Vestidos con trajes de luces aquella tarde iban también el sevillano José Luis Peralta y el onubense Contreras, que alcanzó 3 orejas. Tras otros triunfos, en Nerva, los aficionados se quedaron muy complacidos por la valiente faena que realizaron el 21 de agosto de 1994. Jesús Medrano, Jesús Fariñas y Raúl Corralejo…
En el anillo de Aracena hizo el paseíllo con la que sería famosa torera Cristina Sánchez, y con “El Cobo”.
Con el empresario de la plaza de Lucena del Puerto escrituró diversas corridas y festivales. Aquí salta la anécdota: Ocurría que desde hacía 20 años no se otorgaba ningún rabo. Pues bien, le tocó a Jesús un novillo jabonero de bonita lámina, se lo brindó a Miguel Báez “Litri” y, tras una excelente faena, le otorgaron dos orejas, rabo y pata.
En Rociana se le quería y se le quiere mucho. Así, toreó cinco corridas obteniendo en ellas 3 rabos. Alternó en ellas con los diestros Pepe Luis Vázquez, Pareja Obregón, Víctor Puerto, Francisco Barroso…
Si salir de nuestro país convierte a un matador de toros o novillos en internacional, Jesús Medrano lo fue, ya que toreó en el Sur de Francia, en Borbotán (Casahulon), realizando una buena brega. Coincidió con Pepín Liria.
El debut en su patria chica, como novillero con picadores, lo realizó junto a otros dos debutantes: Ricardo Ortiz y Francisco Barroso. Por tal motivo, hicieron el paseíllo desmonterados. Esta corrida, en la que se lidiaron novillos de Joaquín Buendía, de buena presentación y mejor juego, se efectuó el 30 de julio de 1993. Nuestro biografiado, brindó uno de sus novillos a Matías Vizcaíno, su apoderado. Obtuvo el único trofeo de la corrida. “Huelva Información” añadía: “… Jesús Medrano, primer triunfador de las Colombinas…”.
En Montilla (Córdoba) participó en una novillada, bureles de la dehesa de Chamaco, en el que estuvo tan afortunado que le dieron el premio al “Mejor Novillero de Andalucía” y le hicieron una entrevista que apareció en Canal Sur Televisión; en Jabugo (ciudad en el que tuvo gran cartel), toreó en compañía de Manuel Díaz “El Cordobés y Manolo Contreras, faena que quedó en la retina de los que la presenciaron. La faena de la que tiene mejor recuerdo la dio en Málaga capital, astados de Concha y Sierra. Compañero de brega, Tobali. Aquella fue una .faena de dimensión en la que cree que alcanzó la máxima madurez como lidiador.
De los numerosos triunfos de su última época, recordemos el que obtuvo en el redondel de Zalamea el 10 de septiembre de 2000. Los novillos habían pastado en la ganadería de Hermanos Rubio Martínez. Eran corniveletos, esto es, sus cuernos eran dos navajas albaceteñas. Alternó con Enrique Peña, que estuvo valiente y le cedieron una oreja. Jesús Medrano fue el triunfador con cuatro orejas y la apoteosis. Jesús Medrano se retiró del planeta de los toros en el año 2005, en la corrida ya citada de Málaga.
El punto débil de Jesús Medrano fue la espada. Así, el viernes 10 de septiembre de 1999 debió obtener un éxito ruidoso en Moguer, pero estropeó su labor con los aceros y se quedó en dos silencios. Por cierto, alternó con Rafael Roca (cuatro orejas) Fernando Toronjo (vuelta al ruedo) y José Luis Cañaveral (un trofeo).
En definitiva, novillero que contó con el valor y la técnica necesarios para alcanzar el doctorado taurino, pero su prematura trayectoria (si hubiese iniciado su trayectoria a los 15 ó 16 años hubiera tenido más fluidez su carrera) y no ser un certero estoqueador, le privaron de alcanzar cumbres del toreo más elevadas.
martes, 12 de agosto de 2008
Jesús Medrano
jueves, 7 de agosto de 2008
la dulce historia onubense de los caramelos

La dulce historia onubense de los caramelos. (I)
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Un caramelo es un alimento preparado generalmente a base de azúcar. Se consigue mediante la cocción de azúcar. Este puede consumirme como líquido, tal es el caso del caramelo que se añade por encima del flan, o como sólido. El caramelo solidificado se consume habitualmente dejándolo deshacer en la boca. A este se le suele añadir sabores diversos.
Como vendedor ambulante de caramelos, debemos gentil recuerdo a José González Pérez, conocido con el remoquete de “Panfrito”, que actuó en diversos equipos de fútbol de nuestra capital en la demarcación de cancerbero, a quien el Real Club Recreativo de Huelva le dio un partido de homenaje en 1940, por haber defendido sus colores. “Panfrito”, fue también el autor del libro “Historia del fútbol en Huelva y provincia”, obra que gozó de gran prestigio en nuestra ciudad. Pues bien, José González vendía a los pasajeros de las líneas férreas de Sevilla-Huelva y Zafra-Huelva unos descomunales caramelos popularmente conocidos como “adoquines”. Estaban éstos envueltos en cinco papeles diferentes cuyos colores eran: verde (para los caramelos de sabor a menta), amarillo (limón); rosa (fresa) y rojo (naranja) y los adquiría, al por mayor, en la Tienda de Blas, calle Rábida, donde también vendían unos caramelos de chocolate con almendras, inaccesibles para los bolsillos modestos.
En 1939, viene destinado a Huelva, en calidad de Delegado de la O. N. C. E., el que años más tarde fue ilustre compositor, Primitivo Lázaro. Con gran visión de futuro, pensó en la Casa Colón como sede de su Organización. No lo pudo adquirir porque el Consejo Superior de Ciegos de la Organización consideró que tres millones y medio de pesetas era una cantidad demasiado alta para destinarla a Huelva, sin tener en cuenta que esa finca vale hoy ochenta o noventa millones de euros y en la cual él se proponía instalar la Delegación Provincial, un colegio para Niños, Residencia para afiliados sin hogar y, sobre todo, Fábrica de caramelos.
Ante la negativa del Consejo Superior, compró el edificio rotulado con el número 5 de la Alameda Sundheim, un precioso chalet, estilo palacio, que había sido elevado en 1868 por el magnate alemán Guillermo Sundheim y Giesse, y que tuvo el honor de albergar, compartido con una embarcación surta en la ría, catorce años, más tarde al Rey Don Alfonso XII cuando estuvo en Huelva.
En los años cincuenta del siglo pasado, cuando nuestro país salía del negro túnel de la racionamiento de alimentos, llegaron a nuestra ciudad los caramelos “Trébol”, de la Casa “Tucán”. Los niños huelvanos comenzaron a consumirlos en gran cantidad por dos razones: por su calidad, y porque un número determinado de envoltorios enviados en un sobre a la central de la Casa los hacía participar en un sorteo. En el “Odiel” del 11 de abril de 1956, los caramelos “Trébol” llevaron grandes premios al Colegio Francés de Huelva: un velomotor “Mosquito”, cinco bicicletas, doce relojes “Techacs”, doscientos veintiocho plumas estilográficas y numerosas bolsas de… caramelos “Trébol”.
A lo largo de muchas décadas, Huelva ha asistido siempre a la invasión de sus calles y plazas por las comitivas de los Reyes Magos. Así, mientras sus pajes y ayudantes desde las carrozas arrojan confetis y serpentinas, ellos arrojan caramelos a los miles y miles de huelvanos que contemplan el paso de la Cabalgata. A juzgar por la violencia con que tiran los caramelos, más que Reyes de Oriente parecen honderos baleares.
Pero sigamos a respetuosa distancia a un conocido personaje, y donde él entre, entremos nosotros; cruza con celeridad la calle Concepción y se detiene a saludar a un amigo a quien da un caramelo. Se trata de Diego Díaz Hierro, huelvano, y José Manuel de Lara, hijo de Guadix (Granada). Ambos son gente de la pluma. El primero es insigne historiador. El segundo es un poeta de reconocida sensibilidad. Después de tratar sobre diversas cuestiones, don Diego continúa sus pasos y se detiene ante otro amigo al que también le ofrece otro caramelo. Y así iba, dando caramelos por doquier. No nos cabe la menor duda de que a su muerte le cedió a nuestra ciudad el más hermoso de los caramelos: su excelente archivo histórico.
El 13 de enero de 1974, llegó a la Ciudad de los Niños un coche de los bomberos onubenses. Pero no para apagar un fuego, sino a llevar un importante cargamento de caramelos que el “Rey Baltasar” -Carlos García-Iglesias Blount- donaba para los pequeños de forma personal. Por cierto, para ayudar a la supervivencia de esta encomiable Obra, a lo largo de los años se han organizado diversas campañas llamadas “Operación Toallas”, “Operación Ladrillo”, etc. La “Operación Juguetes” (1972), terminó felizmente: La firma Ibáñez Hermanos-J. Barba le regaló a la Ciudad de los Niños un magnífico televisor en color; los hermanos Rafael y Pedro Estévez le llevaron treinta kilos de caramelos. También colaboraron “Nuevas Galerías”, Electrodomésticos “Gredos”, Raya, Álvarez-Entrena, Antonio Pelayo, Amador Suárez…
En los años sesenta y setenta del siglo pasado, algunos de los circos que actuaron en Huelva solía repartir caramelos entre el público joven de sus gradas. Citemos en esta postura al Circo Monumental y al espectáculo que encabezaba la llamada “Pippi Calzaslargas de Huelva”:
<<… Seguidamente hizo su aparición a lomos de un caballo blanco con grandes lunares negros, la “Pippi Calzaslargas de Huelva”, que repartió a la chiquillería caramelos y golosinas entre el regocijo de los niños…>>.
Los kioscos siempre han sido buques insignias en la venta de frutos secos, caramelos y otras golosinas. En representación de este colectivo, traigamos al popular Manuel. El primer puesto lo tuvo en 1936 en la calle Rábida. De allí se pasó a otro (de mayores dimensiones) que instaló en la calle Alfonso XII y, en 1952, situó su último negocio en la plaza de las Monjas
En su puesto vendía pipas y caramelos de todas las clases, periódicos y aspirinas y cuanto pudiesen desear los niños y los mayores.
En abril de 1962, se inserta en el “Odiel” un anuncio que decía:
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Estos fueron los comienzos de la célebre marca “Pictolín” en nuestra ciudad.
El 13 de diciembre de 1963, amplió su negocio, trasladándose a un amplísimo local de la calle Béjar, Antonio Sánchez Mena, el hombre que más caramelos ha vendido en nuestra ciudad, acreditado por tal motivo en nuestra ciudad como “Rey de los Caramelos”. Como curiosidad, Sánchez Mena siguió la tradición de vender los “adoquines” en nuestra ciudad y fue el primer industrial en nuestra ciudad que vendió los célebres “Chupachups” en los años iniciales de la década de los sesenta.
En el año 1980, comenzaron a verse los caramelos con palitos.
En los últimos años se ha desarrollado la “cultura del caramelo”. Así, los ofrecen numerosos comercios onubenses (“Fotodoze”, “General Óptica”, en diversos hospitales, El Monte, a los que se acercan a admirar sus magníficos Belenes; la Caixa y casi todas las restantes entidades bancarias…). En este sentido, los dirigentes de EMTUSA, capitaneados por los señores Nieves y Benjumea, pensaron que debían devolver a los ciudadanos algo de los que ellos le ofrecían. Si los usuarios le aportaban a la Empresa sus dádivas utilizando el transporte, ellos debían darles, además de este servicio, un trato más humano del que se había ofrecido hasta aquellos instantes. Así, se introdujeron en las tradiciones de Huelva: Comenzaron a poner en los autobuses varios “Papa Noel” que animaron y festejaron la fiesta de la Navidad; en Reyes, también se observaban en los coches a los Monarcas de Oriente que felicitaban a la gente que subía a los autobuses y repartían caramelos a raudales…
En la actualidad, son varias las “Mecas de los Caramelos”, varios los establecimientos en los que los niños pueden adquirirlos en todas sus gamas y sabores: “María Luisa”, en el Mercado del Carmen, que confecciona estupendas piñatas repletas de caramelos y otras golosinas; “El Torrat” y los grandes almacenes, como “Carrefour”, “Hipercor”, “Mercadona”… Y hasta los diabéticos se han visto favorecidos en los últimos años, con la aparición de un caramelo que no tiene azúcar y que gracias a los edulcorantes consigue un dulce sabor similar al del tradicional caramelo.
Como vendedor ambulante de caramelos, debemos gentil recuerdo a José González Pérez, conocido con el remoquete de “Panfrito”, que actuó en diversos equipos de fútbol de nuestra capital en la demarcación de cancerbero, a quien el Real Club Recreativo de Huelva le dio un partido de homenaje en 1940, por haber defendido sus colores. “Panfrito”, fue también el autor del libro “Historia del fútbol en Huelva y provincia”, obra que gozó de gran prestigio en nuestra ciudad. Pues bien, José González vendía a los pasajeros de las líneas férreas de Sevilla-Huelva y Zafra-Huelva unos descomunales caramelos popularmente conocidos como “adoquines”. Estaban éstos envueltos en cinco papeles diferentes cuyos colores eran: verde (para los caramelos de sabor a menta), amarillo (limón); rosa (fresa) y rojo (naranja) y los adquiría, al por mayor, en la Tienda de Blas, calle Rábida, donde también vendían unos caramelos de chocolate con almendras, inaccesibles para los bolsillos modestos.
En 1939, viene destinado a Huelva, en calidad de Delegado de la O. N. C. E., el que años más tarde fue ilustre compositor, Primitivo Lázaro. Con gran visión de futuro, pensó en la Casa Colón como sede de su Organización. No lo pudo adquirir porque el Consejo Superior de Ciegos de la Organización consideró que tres millones y medio de pesetas era una cantidad demasiado alta para destinarla a Huelva, sin tener en cuenta que esa finca vale hoy ochenta o noventa millones de euros y en la cual él se proponía instalar la Delegación Provincial, un colegio para Niños, Residencia para afiliados sin hogar y, sobre todo, Fábrica de caramelos.
Ante la negativa del Consejo Superior, compró el edificio rotulado con el número 5 de la Alameda Sundheim, un precioso chalet, estilo palacio, que había sido elevado en 1868 por el magnate alemán Guillermo Sundheim y Giesse, y que tuvo el honor de albergar, compartido con una embarcación surta en la ría, catorce años, más tarde al Rey Don Alfonso XII cuando estuvo en Huelva.
En los años cincuenta del siglo pasado, cuando nuestro país salía del negro túnel de la racionamiento de alimentos, llegaron a nuestra ciudad los caramelos “Trébol”, de la Casa “Tucán”. Los niños huelvanos comenzaron a consumirlos en gran cantidad por dos razones: por su calidad, y porque un número determinado de envoltorios enviados en un sobre a la central de la Casa los hacía participar en un sorteo. En el “Odiel” del 11 de abril de 1956, los caramelos “Trébol” llevaron grandes premios al Colegio Francés de Huelva: un velomotor “Mosquito”, cinco bicicletas, doce relojes “Techacs”, doscientos veintiocho plumas estilográficas y numerosas bolsas de… caramelos “Trébol”.
A lo largo de muchas décadas, Huelva ha asistido siempre a la invasión de sus calles y plazas por las comitivas de los Reyes Magos. Así, mientras sus pajes y ayudantes desde las carrozas arrojan confetis y serpentinas, ellos arrojan caramelos a los miles y miles de huelvanos que contemplan el paso de la Cabalgata. A juzgar por la violencia con que tiran los caramelos, más que Reyes de Oriente parecen honderos baleares.
Pero sigamos a respetuosa distancia a un conocido personaje, y donde él entre, entremos nosotros; cruza con celeridad la calle Concepción y se detiene a saludar a un amigo a quien da un caramelo. Se trata de Diego Díaz Hierro, huelvano, y José Manuel de Lara, hijo de Guadix (Granada). Ambos son gente de la pluma. El primero es insigne historiador. El segundo es un poeta de reconocida sensibilidad. Después de tratar sobre diversas cuestiones, don Diego continúa sus pasos y se detiene ante otro amigo al que también le ofrece otro caramelo. Y así iba, dando caramelos por doquier. No nos cabe la menor duda de que a su muerte le cedió a nuestra ciudad el más hermoso de los caramelos: su excelente archivo histórico.
El 13 de enero de 1974, llegó a la Ciudad de los Niños un coche de los bomberos onubenses. Pero no para apagar un fuego, sino a llevar un importante cargamento de caramelos que el “Rey Baltasar” -Carlos García-Iglesias Blount- donaba para los pequeños de forma personal. Por cierto, para ayudar a la supervivencia de esta encomiable Obra, a lo largo de los años se han organizado diversas campañas llamadas “Operación Toallas”, “Operación Ladrillo”, etc. La “Operación Juguetes” (1972), terminó felizmente: La firma Ibáñez Hermanos-J. Barba le regaló a la Ciudad de los Niños un magnífico televisor en color; los hermanos Rafael y Pedro Estévez le llevaron treinta kilos de caramelos. También colaboraron “Nuevas Galerías”, Electrodomésticos “Gredos”, Raya, Álvarez-Entrena, Antonio Pelayo, Amador Suárez…
En los años sesenta y setenta del siglo pasado, algunos de los circos que actuaron en Huelva solía repartir caramelos entre el público joven de sus gradas. Citemos en esta postura al Circo Monumental y al espectáculo que encabezaba la llamada “Pippi Calzaslargas de Huelva”:
<<… Seguidamente hizo su aparición a lomos de un caballo blanco con grandes lunares negros, la “Pippi Calzaslargas de Huelva”, que repartió a la chiquillería caramelos y golosinas entre el regocijo de los niños…>>.
Los kioscos siempre han sido buques insignias en la venta de frutos secos, caramelos y otras golosinas. En representación de este colectivo, traigamos al popular Manuel. El primer puesto lo tuvo en 1936 en la calle Rábida. De allí se pasó a otro (de mayores dimensiones) que instaló en la calle Alfonso XII y, en 1952, situó su último negocio en la plaza de las Monjas
En su puesto vendía pipas y caramelos de todas las clases, periódicos y aspirinas y cuanto pudiesen desear los niños y los mayores.
En abril de 1962, se inserta en el “Odiel” un anuncio que decía:
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Estos fueron los comienzos de la célebre marca “Pictolín” en nuestra ciudad.
El 13 de diciembre de 1963, amplió su negocio, trasladándose a un amplísimo local de la calle Béjar, Antonio Sánchez Mena, el hombre que más caramelos ha vendido en nuestra ciudad, acreditado por tal motivo en nuestra ciudad como “Rey de los Caramelos”. Como curiosidad, Sánchez Mena siguió la tradición de vender los “adoquines” en nuestra ciudad y fue el primer industrial en nuestra ciudad que vendió los célebres “Chupachups” en los años iniciales de la década de los sesenta.
En el año 1980, comenzaron a verse los caramelos con palitos.
En los últimos años se ha desarrollado la “cultura del caramelo”. Así, los ofrecen numerosos comercios onubenses (“Fotodoze”, “General Óptica”, en diversos hospitales, El Monte, a los que se acercan a admirar sus magníficos Belenes; la Caixa y casi todas las restantes entidades bancarias…). En este sentido, los dirigentes de EMTUSA, capitaneados por los señores Nieves y Benjumea, pensaron que debían devolver a los ciudadanos algo de los que ellos le ofrecían. Si los usuarios le aportaban a la Empresa sus dádivas utilizando el transporte, ellos debían darles, además de este servicio, un trato más humano del que se había ofrecido hasta aquellos instantes. Así, se introdujeron en las tradiciones de Huelva: Comenzaron a poner en los autobuses varios “Papa Noel” que animaron y festejaron la fiesta de la Navidad; en Reyes, también se observaban en los coches a los Monarcas de Oriente que felicitaban a la gente que subía a los autobuses y repartían caramelos a raudales…
En la actualidad, son varias las “Mecas de los Caramelos”, varios los establecimientos en los que los niños pueden adquirirlos en todas sus gamas y sabores: “María Luisa”, en el Mercado del Carmen, que confecciona estupendas piñatas repletas de caramelos y otras golosinas; “El Torrat” y los grandes almacenes, como “Carrefour”, “Hipercor”, “Mercadona”… Y hasta los diabéticos se han visto favorecidos en los últimos años, con la aparición de un caramelo que no tiene azúcar y que gracias a los edulcorantes consigue un dulce sabor similar al del tradicional caramelo.
La importancia que en las últimas décadas han adquirido los caramelos nos mueve a divulgar algunos detalles relacionados con su historia en nuestra ciudad.
En una economía que buscaba la supervivencia como era la del siglo XIX, había pocas opciones para que la mayoría de los padres buscasen para sus retoños algo que no fuese el pan y los garbanzos.
La primera celebración de las Fiestas Colombinas se dio en 1880. Pues bien, casi desde la fecha indicada, en sus puestos siempre hicieron acto de presencia los suculentos caramelos que, a partir de la postguerra, comenzó a ofrecer a la gente menuda unos caramelos, redondos, descomunales, que todavía se siguen viendo en la anual efemérides.
Rompe el siglo XX y los caramelos que se vendían en nuestro país (y, por extensión, en Huelva) eran los de la acreditada marca “Matías López”.
En los primeros años de la citada centuria, se le daban a los Caramelos “P. Catalá” unas propiedades que distaban mucho de tener:
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Los tres primeros establecimientos que mostraron los caramelos en sus más sofisticados formatos fueron el ultramarino “Los Ángeles” y las confiterías “El Buen Gusto” y “Jorva”.
Como aportación al comercio de Huelva de “Los Ángeles” podemos considerar los medidores de capacidad para garbanzos y habichuelas, el cuchillo guillotina para cortar el bacalao, los artísticos utensilios de cristal que contenían caramelos, envueltos en los más vistosos papeles y chocolatinas y los soportes para colocar el jamón y poder cortarlo en lonchas con más comodidad.
Los caramelos de la Confitería “El Buen Gusto” le merecieron unos simpáticos versos, en uno de cuyos cuartetos se leía:
“…Hoy ya no sienten desvelos,
los padres han perdido el susto
porque compran caramelos
y bombones en “El Buen Gusto”…
También destacó, a partir de 1914, en la exposición y venta de los caramelos “Jorva”.
En tiempos de la II República española, ocurrió un curioso lance en la que los caramelos “Eureka” se vieron envueltos en la picaresca. Su representante en Huelva, Antonio Hervás, mandaba insertar en “La Provincia” del 13 de junio de 1933, el siguiente aviso:
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Finalizando agosto de 1938 la guerra civil comienza a declinar hacia su desenlace final siete meses más tarde (1 de abril de 1939). Es el momento en el que los nuevos mentores deciden cuáles eran los alimentos que no se consideraban como de consumo de primera necesidad, con la finalidad de gravarlos con un diez por ciento. Es obvio que los caramelos estaban en esta relación, pero conozcamos otros pertenecientes a este grupo con algunos de los cuales es posible que no estemos de acuerdo: Jamón (de cualquier clase), salchichón, lomo embuchado, chorizo (desde 14 pesetas el kilo), sobrasada, mortadela, quesos, aceite refinados, mantequilla, mojama de lomo en atún, chocolate, galletas, confituras, pasas, orejones de frutas, dátiles, dulce de membrillo, confituras, mermeladas, aceitunas en frascos, cervezas, vinos comunes…
En el diario “Odiel” del 11 de septiembre de 1938, se anunciaba la llegada a nuestra ciudad de los caramelos “Estampas de Cine”, con los que los niños de Huelva además de degustar tan sabroso manjar podían coleccionar cromos y obtener diversos regalos, El anuncio decía:
<< ¡Eureka! Ya llegaron a Huelva los caramelos “Estampas de Cine”. Llenando un álbum obtendréis bonitos regalos. Depósito: General Mola, 10. Huelva>>.
Con el transcurrir de los meses y ante el éxito en sus ventas, “La Casa Caramelos Estampas de Cine” además de los cromos para completar los álbumes, a partir de octubre de 1938 comenzó a dar infinidad de pequeños vales para “Un paquete de cigarros “Ideales”, Una localidad “Butaca de Cine”, un lápiz de labios “Celic”, cinco caramelos, una pelota de goma…
Recordemos una de las numerosas relaciones de niños que fueron agraciados con un bonito regalo: Dolores Luengo, Encarnación y Enrique Reyes, Baltasar González Suero,
Miguel Miralles, José Mondedeu, José Márquez, Antonio Guisado Sánchez, Loli Calera Travieso, Isabel Monsa, José Díaz Romero, Conchita Farelo, Rafael Domínguez Tirado, Meli García Escalera e Isabel Cano
A partir de los años treinta el hechizo del Cine fue ganando adeptos. Los cinéfilos se sentaban cómodamente en sus sillas tras haber dejado en la taquilla el importe de la entrada
“¡Caramelos!”, gritaba sin cesar el vendedor en el interior del Cine, a fin de que los escasos niños a los que les sobraba algún céntimo pudiesen adquirirlos. Y las mandíbulas de estos pequeños no cesaban en su actividad, mientras se sorprendían con la aventura que admiraban.
El vendedor establecido de caramelos más popular fue Máximo Benito Pérez. Si en los años cuarenta por este nombre y estos apellidos nadie sabía de quien se hablaba, en cambio por el apodo “Marsi”, casi todos conocían que se estaban refiriendo al niño que vendía los caramelos en el Teatro “Mora”.
“Marsi” estuvo más de veinte años dedicado a la citada actividad y era de admirar que, pese a encantarle los caramelos, nunca se comió ninguno, ya que los tenía “tós contaos”.
Cualquier cine que se preciara de tener cierta categoría, tenía lo que se llamaba “Ambigú”, que disponía de frutos secos y caramelos. Con el tiempo, una disposición acabó prohibiendo la venta de estos artículos.
Como vendedor ambulante de caramelos, debemos gentil recuerdo a José González Pérez, conocido con el remoquete de “Panfrito”, que actuó en diversos equipos de fútbol de nuestra capital en la demarcación de cancerbero, a quien el Real Club Recreativo de Huelva le dio un partido de homenaje en 1940, por haber defendido sus colores. “Panfrito”, fue también el autor del libro “Historia del fútbol en Huelva y provincia”, obra que gozó de gran prestigio en nuestra ciudad. Pues bien, José González vendía a los pasajeros de las líneas férreas de Sevilla-Huelva y Zafra-Huelva unos descomunales caramelos popularmente conocidos como “adoquines”. Estaban éstos envueltos en cinco papeles diferentes cuyos colores eran: verde (para los caramelos de sabor a menta), amarillo (limón); rosa (fresa) y rojo (naranja) y los adquiría, al por mayor, en la Tienda de Blas, calle Rábida, donde también vendían unos caramelos de chocolate con almendras, inaccesibles para los bolsillos modestos.
En 1939, viene destinado a Huelva, en calidad de Delegado de la O. N. C. E., el que años más tarde fue ilustre compositor, Primitivo Lázaro. Con gran visión de futuro, pensó en la Casa Colón como sede de su Organización. No lo pudo adquirir porque el Consejo Superior de Ciegos de la Organización consideró que tres millones y medio de pesetas era una cantidad demasiado alta para destinarla a Huelva, sin tener en cuenta que esa finca vale hoy ochenta o noventa millones de euros y en la cual él se proponía instalar la Delegación Provincial, un colegio para Niños, Residencia para afiliados sin hogar y, sobre todo, Fábrica de caramelos.
Ante la negativa del Consejo Superior, compró el edificio rotulado con el número 5 de la Alameda Sundheim, un precioso chalet, estilo palacio, que había sido elevado en 1868 por el magnate alemán Guillermo Sundheim y Giesse, y que tuvo el honor de albergar, compartido con una embarcación surta en la ría, catorce años, más tarde al Rey Don Alfonso XII cuando estuvo en Huelva.
En los años cincuenta del siglo pasado, cuando nuestro país salía del negro túnel de la racionamiento de alimentos, llegaron a nuestra ciudad los caramelos “Trébol”, de la Casa “Tucán”. Los niños huelvanos comenzaron a consumirlos en gran cantidad por dos razones: por su calidad, y porque un número determinado de envoltorios enviados en un sobre a la central de la Casa los hacía participar en un sorteo. En el “Odiel” del 11 de abril de 1956, los caramelos “Trébol” llevaron grandes premios al Colegio Francés de Huelva: un velomotor “Mosquito”, cinco bicicletas, doce relojes “Techacs”, doscientos veintiocho plumas estilográficas y numerosas bolsas de… caramelos “Trébol”.
A lo largo de muchas décadas, Huelva ha asistido siempre a la invasión de sus calles y plazas por las comitivas de los Reyes Magos. Así, mientras sus pajes y ayudantes desde las carrozas arrojan confetis y serpentinas, ellos arrojan caramelos a los miles y miles de huelvanos que contemplan el paso de la Cabalgata. A juzgar por la violencia con que tiran los caramelos, más que Reyes de Oriente parecen honderos baleares.
Pero sigamos a respetuosa distancia a un conocido personaje, y donde él entre, entremos nosotros; cruza con celeridad la calle Concepción y se detiene a saludar a un amigo a quien da un caramelo. Se trata de Diego Díaz Hierro, huelvano, y José Manuel de Lara, hijo de Guadix (Granada). Ambos son gente de la pluma. El primero es insigne historiador. El segundo es un poeta de reconocida sensibilidad. Después de tratar sobre diversas cuestiones, don Diego continúa sus pasos y se detiene ante otro amigo al que también le ofrece otro caramelo. Y así iba, dando caramelos por doquier. No nos cabe la menor duda de que a su muerte le cedió a nuestra ciudad el más hermoso de los caramelos: su excelente archivo histórico.
El 13 de enero de 1974, llegó a la Ciudad de los Niños un coche de los bomberos onubenses. Pero no para apagar un fuego, sino a llevar un importante cargamento de caramelos que el “Rey Baltasar” -Carlos García-Iglesias Blount- donaba para los pequeños de forma personal. Por cierto, para ayudar a la supervivencia de esta encomiable Obra, a lo largo de los años se han organizado diversas campañas llamadas “Operación Toallas”, “Operación Ladrillo”, etc. La “Operación Juguetes” (1972), terminó felizmente: La firma Ibáñez Hermanos-J. Barba le regaló a la Ciudad de los Niños un magnífico televisor en color; los hermanos Rafael y Pedro Estévez le llevaron treinta kilos de caramelos. También colaboraron “Nuevas Galerías”, Electrodomésticos “Gredos”, Raya, Álvarez-Entrena, Antonio Pelayo, Amador Suárez…
En los años sesenta y setenta del siglo pasado, algunos de los circos que actuaron en Huelva solía repartir caramelos entre el público joven de sus gradas. Citemos en esta postura al Circo Monumental y al espectáculo que encabezaba la llamada “Pippi Calzaslargas de Huelva”:
<<… Seguidamente hizo su aparición a lomos de un caballo blanco con grandes lunares negros, la “Pippi Calzaslargas de Huelva”, que repartió a la chiquillería caramelos y golosinas entre el regocijo de los niños…>>.
Los kioscos siempre han sido buques insignias en la venta de frutos secos, caramelos y otras golosinas. En representación de este colectivo, traigamos al popular Manuel. El primer puesto lo tuvo en 1936 en la calle Rábida. De allí se pasó a otro (de mayores dimensiones) que instaló en la calle Alfonso XII y, en 1952, situó su último negocio en la plaza de las Monjas
En su puesto vendía pipas y caramelos de todas las clases, periódicos y aspirinas y cuanto pudiesen desear los niños y los mayores.
En abril de 1962, se inserta en el “Odiel” un anuncio que decía:
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Estos fueron los comienzos de la célebre marca “Pictolín” en nuestra ciudad.
El 13 de diciembre de 1963, amplió su negocio, trasladándose a un amplísimo local de la calle Béjar, Antonio Sánchez Mena, el hombre que más caramelos ha vendido en nuestra ciudad, acreditado por tal motivo en nuestra ciudad como “Rey de los Caramelos”. Como curiosidad, Sánchez Mena siguió la tradición de vender los “adoquines” en nuestra ciudad y fue el primer industrial en nuestra ciudad que vendió los célebres “Chupachups” en los años iniciales de la década de los sesenta.
En el año 1980, comenzaron a verse los caramelos con palitos.
En los últimos años se ha desarrollado la “cultura del caramelo”. Así, los ofrecen numerosos comercios onubenses (“Fotodoze”, “General Óptica”, en diversos hospitales, El Monte, a los que se acercan a admirar sus magníficos Belenes; la Caixa y casi todas las restantes entidades bancarias…). En este sentido, los dirigentes de EMTUSA, capitaneados por los señores Nieves y Benjumea, pensaron que debían devolver a los ciudadanos algo de los que ellos le ofrecían. Si los usuarios le aportaban a la Empresa sus dádivas utilizando el transporte, ellos debían darles, además de este servicio, un trato más humano del que se había ofrecido hasta aquellos instantes. Así, se introdujeron en las tradiciones de Huelva: Comenzaron a poner en los autobuses varios “Papa Noel” que animaron y festejaron la fiesta de la Navidad; en Reyes, también se observaban en los coches a los Monarcas de Oriente que felicitaban a la gente que subía a los autobuses y repartían caramelos a raudales…
En la actualidad, son varias las “Mecas de los Caramelos”, varios los establecimientos en los que los niños pueden adquirirlos en todas sus gamas y sabores: “María Luisa”, en el Mercado del Carmen, que confecciona estupendas piñatas repletas de caramelos y otras golosinas; “El Torrat” y los grandes almacenes, como “Carrefour”, “Hipercor”, “Mercadona”… Y hasta los diabéticos se han visto favorecidos en los últimos años, con la aparición de un caramelo que no tiene azúcar y que gracias a los edulcorantes consigue un dulce sabor similar al del tradicional caramelo.
miércoles, 23 de julio de 2008
curriculum vitae
CURRÍCULUN VITAE
DATOS PERSONALES :
Apellidos : Martínez Navarro.
Nombre: Antonio José.
Domicilio : C/ Villablanca Nº 2, 1º B. Huelva. C. P 21007.
Fecha de nacimiento: 11 de julio de 1948.
Lugar: Melilla
Estado civil: Casado.
TITULACIÓN ACADÉMICA :
Profesor de E. G. B.
SITUACIÓN LABORAL:
Funcionario de carrera de la Junta de Andalucía desde marzo de 1976, en la actualidad desempeña el cargo de Jefe del Servicio de Información de la Delegación Provincial de Educación y Ciencia en Huelva.
MERITOS PERSONALES:
Fundador y Presidente, elegido en 13 convocatorias, desde año 1984 hasta 1997, de Adepah (Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Huelva, en la que ha conseguido diversos objetivos para Huelva: Solicitud a la Unesco para que el Monasterio de Santa María de la Rábida sea reconocido como Patrimonio Universal; Recuperación de los sillares romanos que actualmente se encuentran en el parque de la Esperanza: Mayor sensibilidad del ciudadano onubense hacia su Patrimonio a través de Conferencias, Publicaciones, Premios, etc.
Fundador y Presidente de la Asociación Cultural "Alonso Sánchez de Huelva".
(1997-2006).
Fundador y Vicepresidente del C. A. T (Círculo Andaluz del Coleccionismo) (1978-1998)
Fundador y Presidente de la Asociación. “Antiguos alumnos del I. B. "La Rábida". (1995-1996)
PUBLICACIONES:
- Veinticuatro años de publicación semanal (en los primeros años la aportación era a diario), de un trabajo original, bajo el titulo de “Historia Menuda de Huelva”, en el Diario “Huelva Información”, la producción investigadora oscila entre las 2000 y 2500 páginas.
Libros :
* "Torería onubense"(tomos I y II). Se presentaron en Julio de 1994 y 1995 los dos primeros volúmenes.
* "Aquellos incomparables Carnavales de Huelva", aparecido en 1988 y con el que fue elegido Carnavalero del Año 1988 (votación popular), se le concedió el Premio "Se lo merece", etc. Posteriormente publicó la historia de diversas Peñas y personajes carnavaleros actuales.
En 2005, apareció una nueva edición, aumentada y corregida.
*"Historia Menuda de Huelva" (Volúmenes I, II, III, IV, V y VI)
*"Historia del Fútbol. Huelva” (Recreativo de Huelva, 1873 a 1900)
* "Historia del Fútbol. Huelva” (Historia del Titán C. F. y del Real Club Recreativo, período de 1901 a 1913).
* ”Biografía del economista D. Manuel Domínguez Martínez.”
* “Historia de los “Litri"
* “Poesía gráfica y relatos históricos onubenses, Volúmenes I y II.”
* “Historia de la Real e Ilustre Hermandad del Rocío, de Huelva.”
** El transporte urbano de viajeros en Huelva. 50 años de EMTUSA”.
**Raíces de la Hermandad Emigrante de Nuestra Señora del Rocío”.
“Biografía del Reverendo Padre Laraña”
“Las canoas de transporte de viajeros de Huelva a Punta Umbría”
“Biografía del médico onubense Antonio Cabeza Casas”
“Nuestra Señora de las Angustias y Huelva”.
“Historia del Colegio Público “Manuel Siurot”.
· Además han aparecido en entregas en el Diario "Huelva Información" :
- Las fiestas del Santo Patrón: Período de 1.600 a 1931 (publicado en enero de 1995).
- La celebración de la Velada de Nuestra Señora de la Cinta. Siglo XIX (publicada en septiembre de 1996).
- Cronista Oficial de la Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, Santo Entierro de Cristo y Soledad de María.
* COLABORACIONES CON MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOBRE LA
HISTORIA DE HUELVA:
- Radio Cadena Cope (2 años)
- Radio Nacional de España (4 años)
- Cadena S. E. R. ( dos meses), siendo el guionista, en la actualidad, del programa "Historia de las calles de Huelva" y de los slogan "Siéntase orgulloso de ser onubense".
- Canal Sur Radio (tres años)
- En la actualidad, todas las semanas tiene un espacio llamado “Retazos históricos”
- "Onda Marismeña" ( 1 AÑO)
- Asimismo, ha participado en los programas de Canal Sur Televisión : "Las calles de Huelva"; "Tal como somos";
- En Canal Plus: un programa de "El día después"
- Televisión local: "Historia del Real Club Recreativo de Huelva" e incontables programas relativos a diversos aspectos de la historia de Huelva.
- En la revista "Historia y Vida", ha publicado los siguientes artículos:
- "La Casa del Piloto Alonso Sánchez"
- "Jorge Wakelin, primer portero del fútbol español".
- "La onubense que fue Reina de Portugal".
- "El viaje del capitán Andrews".
- "El gran compositor onubense Pedro García Morales" (investigación seleccionada para 1996 y que fue una de las 144 que se publicaron entre miles de trabajos presentados durante el citado año).
. Ha realizado varios trabajos alusivos a la unión de Huelva con la hermana
República Argentina
. Ha tenido relaciones sobre diversos trabajos de investigación referentes a la República Argentina: con la Agregación Naval Argentina, Yach Club Argentino…
. Biografía del eximio poeta José Manuel de Lara Carrasco.
....... Otras colaboraciones: en la revista nacional "Almotacen", en las revistas "Corumbel", "El Penitente", en los boletines de las Hermandades del Santo Entierro, de la Misericordia.
-- Revistas de la Hermandad del Resucitado, 2005, 2006.
* Terminados, en compás de espera de sus publicaciones, los siguientes libros:
..... “Historia de los sitios, nuevas calles y plazas de Huelva".
...... “Veinticinco grandes doctores de la medicina onubense”.
...... “Tradición marinera de Huelva” (barcos, tripulaciones, astilleros, actividades, Pescadería, etc. desde 1550 hasta nuestros días)
..... “Naufragios y otros acontecimientos marítimos de Huelva”..
...... “Biografía del gran compositor Primitivo Lázaro”.
...... “Huelva, ayer y hoy”.
...... “Historia Menuda” (Volúmenes VII, VIII, IX y X)
...... “Historia de la Real e Ilustre Hermandad de la Esperanza”.
..... “35 biografías de mujeres insignes de la ciudad de Huelva”.
..... “Treinta voces del fandango y diez guitarras” (Historia del fandango desde el siglo XIX y cuarenta biografías de este cante).
...... “Egregias personalidades de la vieja Onuba”, y así hasta un total de treinta y tantos libros sobre la historia de Huelva.
…. “Biografías de veinte notabilísimos Alcaldes de Huelva”
....... Es autor de las primeras tarjetas postales historiadas (el texto lo firma A. J. Martínez Navarro y los grabados son de Pepe Bacedoni)
Enciclopedia con 10.000 voces o entradas sobre la ciudad de Huelva, que tendrá una capacidad aproximada de unos diez mil folios. (Está, en julio de 2008, en el 90 % de su totalidad y queda fijada para su terminación la fecha de 2010).
· COLABORACIONES EN ACTIVIDADES CULTURALES:
- Ha impartido altruistamente, más de 600 conferencias en El Repilado, Jabugo, Aroche, Aracena, Beas, Bollullos, Sevilla, Huelva....., sobre temas diversos: “Los marinos de Huelva en el descubrimiento de América”, “Alonso Sánchez de Huelva y Cristóbal Colón”, “Huelva a mediados del siglo X1X”, etc....
. Mantiene con el Excmo. Ayuntamiento de Melilla unas estrechas relaciones,
aportándole datos y fotografías relacionadas con la historia de la bella ciudad
norteafricana.
- En enero de 2000 fue designado por la Fundación de Cultura Islámica Española y por el Excmo. Ayuntamiento de Huelva para dar la conferencia titulada "Huelva árabe".
- En el año 1994 se le otorgó "La Uva Cultural del Año".
- En 1997 fue elegido "Onubense del Año".
- Ha recibido 56 placas homenajes de Asociaciones de vecinos, colegios,
entidades....
- En 2000 se le concedió la Medalla de Andalucía de la provincia de Huelva.
- He sido pregonero de las fiestas de la Barriada de la Hispanidad. Pregonero de la Barriada de La Ribera. Pregonero de los Carnavales de Huelva en 2001, Pregonero de las Cruces de Mayo....
- En diversas oportunidades, ha sido llamado por la Junta de Andalucía para que
fuese el presentador del Premio “Cercanías”, el que abriese con un texto los actos
relacionados con el mes de Andalucía, etc.
- Dispone de una fototeca sobre la Historia de Huelva compuesta por unas 19.000 ó 20.000 fotografías, y, sin duda, del mejor Archivo privado de la ciudad de Huelva.
- En diversas ocasiones (Concurso de textos por el 125 Aniversario de la Autoridad
Portuaria de Huelva; elección de las Choqueras mayor e infantil) ha formado
parte del jurado que designó estas ocasiones.
- En enero de 2006, el Excmo. Ayuntamiento de Huelva, por unanimidad de los
Concejales de los distintos grupos políticos, acordó otorgar el nombre de una
calle de la ciudad de Huelva a don Antonio José Martínez Navarro.
- Ha sido homenajeado en varias ocasiones y que hasta el momento le han solicitado cinco Asociaciones onubenses, en múltiples ocasiones se le conceda el título de Hijo Adoptivo de Huelva, se le nombre Cronista de la Ciudad de Huelva…
martes, 22 de julio de 2008
Cine Emperador
Cine “Emperador”, el rey de los cines
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Huelva, de gran tradición cinematográfica, inauguraba el sábado 19 de diciembre de 1964 su Cine “Emperador”, célebre por la calidad de las películas estrenadas y por su comodidad. Huelva crecía con la llegada del Polo de Desarrollo y esta nueva sala cinematográfica venía a cubrir uno de los nuevos huecos.
El primer destello histórico de este cine apareció el domingo 13 de diciembre de 1964 en “Odiel”. En el anuncio se detallaba algunas de las ventajas que tendría el nuevo local cinematográfico: “…Un suntuoso local con la maquinaria más moderna para todos los sistemas. Todd-Ao 70 mm. (6 pistas sonoras). Cinemascope Óptico. Cinemascope Estereofónico (4 pistas sonoras)”.
En efecto, estaba dotado de los más altos logros de la técnica de aquella época como era su sonido estereofónico, su calefacción electro automática y una excelente refrigeración y del sistema Todd-Ao, una innovación para los años sesenta. El pueblo onubense, al detectar ese bienestar, acudió masivamente en sus primeros meses a resguardarse del frío invierno y luego, en su primer verano (1965), se refugió nuevamente en él huyendo del calor.
El cine se situaba en la calle 18 de Julio (actual Berdigón), número 6. Tenía otra salida, que no se utilizaba por lo menos para el público, en la calle San Cristóbal.
Ocupaba el espacio que antes había tenido el Colegio “San Ramón”, y el dorso del mismo se constituía en el taller de un grupo de artistas entre los que sobresalían el escultor Antonio León Ortega, el pintor Antonio Brunt…
El cine se inauguró en la fecha supraindicada con la película “Un beso para Birdie”, interpretada por Ann Margret, Janet Leigh y Dick Van Dyke.
A través del diario “Odiel” del domingo 20 de diciembre de 1964, vamos a conocer cómo se desarrolló la inauguración y algunos datos de sus características:
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Como nota curiosa, añadamos que el Cine “Emperador” de Huelva, era hermano casi gemelo al que existía en Sevilla con el mismo nombre y que desapareció en los años noventa..
El primer precio que rigió en el “Emperador” fue Butaca Patio, 18 pesetas, y Entresuelo o principal, 15. Este principal se cerró en 1979.
En este cine se puede diferenciar dos etapas. La primera, donde llevaba el timón del negocio cinematográfico Segismundo Hernández, y la segunda, al cederle éste el cine a la Empresa “Cines de Jerez, S. A.” que lo tuvo hasta su cierre.
De entre los numerosos éxitos que han disfrutado las empresas de este cine, sólo vamos a citar los que han sido más clamorosos: “Lo que el viento se llevó”, “¿Quo Vadis?”, “La hija de Ryan”, “El Cardenal”, “Un violinista en el tejado”, “El Padrecito”, “Lawrence de Arabia”, “Las sandalias del pescador” (julio de 1973); “Perversidad” (diciembre de 1974); “Chicas de alquiler” (interpretada por Nadiuska. Enero de 1975); “La guerra de las galaxias” (diciembre de 1977), “El poder del deseo” (en la que Marisol participaba en la carrera del destape; proyectada en la pantalla de este cine en diciembre de 1975), “El exorcista” (enero de 1976); “Mandigo” (julio de 1977); “Asignatura pendiente” (estrenada en agosto de 1977): “Superman” (estrenada terminando marzo de 1979 y que estuvo exhibiéndose más de un mes. Este éxito se repitió con la proyección de “Superman II”, en diciembre de 1980); “La Colmena”, interpretada por Ana Belén, José Sacristán, Concha Velasco y Victoria Abril (diciembre de 1982); “E. T. El Extraterrestre” (película estrenada el 22 de diciembre de 1982, que ostentaba, en unión de la titulada “Furtivos”, el récord de permanencia en la cartelera de este cine. Fue tal el impacto de esta última cinta que, en diciembre de 1976, un año más tarde de su estreno, nuevamente se exhibió en este mismo cine)…
El día 1 de diciembre de 1975 comenzaba el caminar victorioso del Festival de Cine Iberoamericano”. Pues bien, desde la citada fecha el Cine “Emperador” celebró la mayoría de las sesiones de este Certamen, por estar acondicionado para esta singular manifestación del séptimo arte. Se puede afirmar que el “Emperador” se prestigió y le dio categoría al Festival desde la primera edición, hasta el año que cesó en su actividad.
Como nota curiosa, aquel día 1 se proyectaron las películas siguientes: a las 4 de la tarde, Sesión Monográfica, Cinema Novo de Brasil “A ora e vez de Augusto Matraca”, de Roberto Santos. A las 6 de la tarde. Sesión Informativa. “Vete a trabajar, vagabundo”, Brasil, de Hugo Carvana. A las 8 de la tarde. Sección Informática. “La Raulito”, de Laureano Murúa. Argentina y a las 11 de la noche, Sección Informática; “Los días del agua”, de Manuel Octavio Gómez, de Cuba.
En la mañana del sábado, día 12 de abril de 1975, a las doce horas, Radio “Popular” comenzó a celebrar su décimo quinto aniversario. Esta serie de actos artísticos-culturales se desarrollarían en los meses de abril y mayo. Pues bien, como primer acto se proyectó en el cine que historiamos la película “Los herederos de la Tierra”, film que venía con la aureola de haber sido galardonado con el “Oscar” de Hollywood y con los éxitos alcanzados en los festivales de Cannes y San Sebastián.
El 31 de agosto de 1978 se formó una gran algarabía en el Cine “Emperador”. Dejemos que “Odiel” del día anterior, nos recuerde a qué fue debida la escandalera;
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La famosa estrella viene realizando una gira por diversas ciudades andaluzas con motivo de la presentación de su película. Ayer estuvo en Sevilla y mañana lo hará en nuestra ciudad>>.
En los primeros días de noviembre de 1980, el Cine “Emperador” recibió la visita de los hijos de Caco. El día 13 del citado mes y año, “Odiel” se hacía eco de la detención de los ladrones:
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En diciembre de 1987 las salas cinematográficas habían dejado de ser multitudinarias. El público no abarrotaba los locales como lo había hecho durante décadas. La solución que hallaron los empresarios de los cines fue la de convertir la gigantesca pantalla, los amplios patios de butacas, en multicines, con menor capacidad pero que podía ofrecer en sus salas liliputienses varias películas independientemente.
La apertura de obras para la instalación de Multicines (en total tres salas) en el Cine “Emperador” está fechada en el mes de enero de 1988. La empresa “Sehersa” fue la encargada de las drásticas modificaciones del cine que historiamos. Así, el multicines comenzó a funcionar poco después.
El domingo 19 de septiembre de 2004, cerraba sus puertas el Cine “Emperador”. A partir del cese de la actividad de este cine y del “Rábida”, se impusieron los multicines que ya llevaban funcionando varios años en nuestra ciudad. Enriquezcamos este trabajo de investigación recordando las películas que el Multicines “Emperador” exhibió el 17, último día de proyecciones: “Mar adentro”, “Garfiel”, “El rey Arturo”, “Spykids 3-D” y “They” (“Ellos”).
Fue gerente, a lo largo de muchos años, de esta acreditada sala cinematográfica nuestro buen amigo Santiago Cotán Pinto Núñez, hombre muy ligado al deporte huelvano por su actividad profesional de crítico deportivo.
Las nuevas generaciones no conocerán, al desaparecer ambos, cómo eran las salas grandes cinematográficas ni se imaginarán cómo se veían las películas en aquellas pantallas que se convertían en refugio, para olvidar, aunque sólo fuese por unos momentos, los muchos apuros económicos que pasaban nuestros padres y abuelos.
domingo, 13 de julio de 2008
la popular

Panadería “La Popular”
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Una de las más populares establecimientos de los que se hallaban enclavados en la Huelva de la primera mitad del siglo pasado, que mayor desarrollo y adelanto logró adquirir, es la que representaba la notable y bien instalada panadería que en la calle Méndez Núñez, número 18 ó 26, depende la época, poseía el inteligente industrial Rafael Moreno Ramírez.
Pero, ¿Cuándo se fundó “La Popular”? La respuesta la tenemos en el diario “Las Noticias” del 15 de junio de 1927, que proclama: “Desde el año 1922, en que se fundó en Huelva la gran Panificadora “La Popular”, esta industria ha ido en progresión ascendente…”.
Las instalaciones de “La Popular” se asentaban en un edificio solariego de excelente capacidad como advertimos en la Escritura de compra y venta de María López Cuervo a Isabel Márquez López, otorgada el 27 de junio de 1896 ante Juan Cádiz Serrano (Folio 1802, número 232) que textualmente dice:
<<…Una casa en esta ciudad calle Méndez Núñez, número 26 de gobierno que linda por la derecha entrando con otra de don Vicente de la Corte Silvera, por la izquierda con otra de doña María del Carmen Gabina y Casa llamada Hospital de don Pedro García Jalón -padre del ilustre compositor Pedro García Morales, añadimos nosotros-…
Consta de diez metros de frente por más de sesenta de fondo, en que contiene tres portales, habitaciones en ambos lados, cuadra del horno, patio, un salón al lado derecho del mismo patio, corral, tahona, cuadras y trascorral, teniendo los altos de granero corridos y las cuadras tahonas y testeros del corral un doblado para paja, granero y enseres de labor.
Doña María López Cuervo adquirió cinco de las sextas partes por habérsele adjudicado en las particiones de bienes de su marido don José Mayor Gordillo en 5 de mayo de 1877 ante don José María de la Corte en precio de 10.000 pesetas>>.
Esta Panificadora logró gran aceptación desde los primeros instantes por sus productos (su crujiente y sabroso pan candeal francés y bilbaíno, sus tortas de aceite, polvorones de manteca, sus célebres ensaimadas…), su esmerado servicio (repartía a domicilio, cosa inusual en la época) y su ubicación céntrica que, en apenas catorce años, había ensanchado notablemente la esfera de sus negocios. Así, según el Legajo número 562 del Archivo Municipal de Huelva, finalizando 1936 surge una disposición municipal por la que todos los comercios tienen que darse de alta y leemos: “Rafael Moreno Ramírez, con domicilio en calle Benot, número 10, solicitando apertura de su panadería “La Popular”, en calle Méndez Núñez, número 18”. Dos días más tarde solicita apertura en otros despachos de pan y tortas que “este mismo propietario tiene en la calle General Primo de Rivera (Señas), número 2”, en la Carretera de Odiel, junto al edificio de la Aduana -la antigua Aduana estaba frente al Colegio de Ferroviarios, añadimos nosotros- y en la calle del Carmen, número 2.
El citado Rafael Moreno Ramírez debió de adquirirle el negocio a José Gómez de la Cruz, ya que éste se acreditaba dueño de “La Popular” en su solicitud, fechada el 1 de mayo de 1930, al Ayuntamiento para instalar un rótulo en una nueva sucursal establecida en la actual Avenida Cristóbal Colón:
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La popularidad es patrimonio del pueblo. Es éste quien la otorga ab eternum, ya que, una vez dada, ni el mismo pueblo la puede quitar, en todo caso puede alterarla para bien o para mal. En este sentido, conviene que aclaremos que en el alba de los años veinte surge como figura del toreo, Manolito Báez “Litri”, disputándole la primacía torera local a un novillero puntero en las citadas calendas, “Bogota”. Pronto, los simpatizantes de ambos novilleros se convierten en encarnizados rivales. En aquel punto, los “litristas” advierten que hay una música de pasodoble –del maestro valenciano Abelardo Alfonso- sin letra y le ponen una que comenzaba:
“¡Que viva el “Litri”!
muera “Begota” (sic)…”
Lo único que le molestaría al valiente y buen “Bogota” sería el cambio de vocal en su nombre de guerra taurino, tan sonoro… Pues bien, una vez que “Bogota” pasó al escalafón de rehiletero, no venía a cuento la letrilla. Y el pueblo, asemejando la popularidad de su torero con el nombre del establecimiento, sacó esta otra letra en la que el nombre de la panadería-confitería que historiamos lo asociaba a la popularidad que disfrutaba en el planeta de los toros su diestro:
“¡Que viva el “Litri”!
“La “Populá”,
los bollos de leche
y las “ensaimás”
En la creación de estos cuatro versos, confeccionados en 1924 ó 1925 y cantados en las carnestolendas de finales de los años 20, quizás tuviera algo que ver Manuel Parada “El Caracol”, panadero durante muchos años de “La Popular” y célebre maestro de murgas de aquellos incomparables Carnavales de Huelva. Pero, continuemos con la historia de “La Popular”. Durante la guerra y la postguerra nuestra esta Panificadora pasó, como todas, por las vicisitudes de no tener la materia prima para la cocción del pan y la confección de sus dulces. En 1949, a este comercio se le detecta una pequeña irregularidad y se le sanciona con el cese de su actividad de distribución de pan durante seis meses. A través de las páginas del diario “Odiel”, fechadas el 8 de diciembre de 1950, se le comunica a las demás panaderías que nuevamente “La Popular” vuelve a distribuir el pan:
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La última referencia que tenemos data del diario “Odiel” del domingo 10 de enero de 1958, en cuyas páginas se inserta un anuncio de “La Popular”. Panadería y Confitería. Méndez Núñez, 18”, pero también nos hace saber que el titular de la misma era también propietario del “Bar La Popular. Exquisito Café Express. Avenida de Portugal, número 13”. Poco tiempo después, cerraba este comercio que, por su popular letrilla, ha logrado la aureola de permanecer en la historia de Huelva superando esa capa de olvido que el tiempo pone sobre casi todas las cosas.
(1) En la época de las cartillas de racionamiento (1939-1952) a cada panificadora se le asignaba un determinado número de personas para que adquirieran en ella el pan. Así, al cerrar temporalmente “La Popular” su clientela se tuvo que repartir, con exasperante rigor, entre otras panaderías. Tras la sanción, la prensa local advertía que los antiguos clientes del comercio que historiamos podían comenzar nuevamente a retirar el pan controlado de la calle Méndez Núñez, número 26.
