jueves, 13 de agosto de 2009

Mr Adam




El monumento a Mr. Adam
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En los jardines delanteros de la Casa Colón, a unos metros apenas de la entrada principal del citado edificio, se alza un monumento que nos trae el eco de una de las señas de identidad huelvana que se remonta a ciento veinte años atrás y es un perfecto resumen del reconocimiento que Huelva le debe a la actuación de los británicos en nuestra ciudad, el Monumento a Mr. Adam. Y se sitúa en este punto que le permite mirar la encrucijada de avenidas (Alameda Sundheim, Avenida de Italia y de Martín Alonso Pinzón) y una plaza postinera como es la del Punto, después de un tira y afloja en el que, como buenos choqueros, todos pretendían llevar la razón encaminada al bien de su patria chica. Así, algunos pretendían que el monumento se alzara en las inmediaciones del nuevo Estadio Colombino y otros, entre ellos nuestro buen amigo Antonio La O, opinaban que el punto donde se levanta era y es el mejor, ya que -argumentaban- en este emplazamiento no se podría penetrar en la Casa Colón o pasear por sus inmediaciones sin recordar a Mr. Adam, el primer presidente que tuvo el Recreativo de Huelva y, por extensión, el fútbol español, mientras que delante del nuevo coliseo deportivo sólo adquiría protagonismo los días que hubiese partido. En definitiva, que está ubicado en su sitio ideal.



Resulta paradójico que el primer monumento que se levantó en nuestra ciudad (en honor de don Antonio de Mora y Claros) datase de mediados de los años veinte y que, en la actualidad, en un radio de aproximadamente doscientos metros tengamos siete (Monumento al Fútbol, Monumento en honor a la hermana ciudad de Cádiz, Monumento a los Cantes, el inminente Monumento a la Virgen del Rocío, el que nos ocupa, Sor Ángela de la Cruz y un pequeño monolito en honor del que fuera gran cantaor onubense, Paco Isidro).
La idea partió de Antonio La O quien lo estuvo hablando, hace seis u ocho años, con el historiador Martínez Navarro, y, a su vez, fue comentado por ambos al presidente de este Club, Francisco Mendoza, quien lo solicitó al Cabildo huelvano que vio la idea como muy buena y depositó su confianza en Elías Rodríguez Picón, escultor, hijo de Rociana del Condado, coronado con el stephanus o corona de laurel en diversas ocasiones (Primera Exposición en el Museo Provincial de Huelva en 1999; Primera Exposición Monográfica en la Casa Colón en 2003 y Académico de Ciencias, Artes y Letras de Huelva en 2007). Elías había dicho: “Estoy muy agradecido a Huelva y se lo pagaré trabajando por ella”. Y ha cumplido su palabra. Así, realizó el Monumento a la Inmaculada, después consiguió el de Mr. Adam, más tarde, firmará el de la Virgen del Rocío…
Acertó el Ayuntamiento en el encargo. Y es que el rocianero se apropió y captó como ninguno, el espíritu de la época para reflejarlo en un Mr. Adam que exhibe un copioso bigote y unos rasgos bondadosos que proclaman que dedica su tiempo en promocionar el deporte y ser miembro fundador de una empresa que permita utilizar el mayor número posible de brazos.
Como colofón sentimental, añadamos que al acto inaugural asistieron los nietos y biznieta del primer eslabón presidencial del fútbol español.
Como remate o culminación a esta Historia Menuda, detengámonos unos instantes y presentémosle al que le cupo el honor de ser el primer Presidente de un Club de fútbol español: Mr. Carlos W. Adam.
Carlos W. Adam nació en Aisley (Escocia) el día 31 de octubre de 1848. De clara inteligencia estudia con notable aprovechamiento hasta que obtiene el título de Ingeniero. Pronto The Gas Company Huelva descubre su valer y lo desplaza a esta ciudad para que ostentase la representación de su Compañía en la misma, que, a través del contrato firmado en 1879, estaba sustituyendo al alumbrado de petróleo por el de gas.. Así pues, Adam se traslada en la citada fecha a la bella Sirena del Atlántico en compañía de su esposa, María Soller, nacida en Tolli Pelthe (Italia) el día 1 de enero de 1858. Y en Huelva nacerían todos sus hijos; Roberto, el 4 de julio de 1882 y casado en la primera quincena de abril de 1912, con Rosario García Pérez, hija del entonces alcalde de Huelva, don Francisco de P. García Ortiz; Flora, el 3 de marzo de 1884; María, el 4 de diciembre de 1890; Isabel, el 25 de enero de 1893 y Juan, el 23 de mayo de 1895. Así pues, el primer prócer ilustre del balompié español vivía de la dirección de la Fábrica de Gas asentada en Huelva (ocupaba el espacio inmediato a donde en la actualidad se levanta la Plaza de Toros de la Merced) y de las rentas que le producían las fincas de Escocia heredadas del padre. Trabajaba mucho y a pesar de su numerosa prole podía permitirse el lujo de entregar todas sus horas libres al Club de sus amores.
Hombre de avanzadas miras, el día 15 de agosto de 1890, viendo la inminente llegada de la electricidad como fuente lumínica, presenta escrito al Ayuntamiento pretendiendo hacer valer que fuera el suministrador de gas para el alumbrado desde 1880:

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Adam fue un excelente deportista. Las noticias aparecidas en el diario “La Provincia” nos hacen saber que fue magnífico jugador de críquet, de lanw-tennis…y entusiasta seguidor de todo lo que fuese actividad deportiva.
Residía en una casa espléndida sita en la calle Colón, y los diarios onubenses de la época nos describen a don Carlos como un auténtico gentleman inglés, serio, respetuoso y muy amante de las tradiciones de sus mayores y de los hábitos de vida onubenses. No en vano, sus cinco hijos habían nacido en Huelva…
Los méritos más destacados de Mr. Adam en las importantes funciones que realizó al frente del Huelva Recreation Club fueron su decidida actitud en concertar partidos con otras entidades, practicar y promocionar todo tipo de deportes y en el que el Club tuviera un campo de deportes, donde se podría jugar preferentemente al foot-ball, ya que si bien es cierto que desde los primeros instantes los ingleses, tanto en Riotinto como en Huelva, practicaron todo tipo de deportes, el balompié era el sport de su preferencia. Curiosamente, los huelvanos se inclinaban por el críquet, porque lo consideraban menos violento.
El primer trámite quedó resuelto, de forma inmediata, al jugar el Club en el campo de la Fábrica de Gas, instalaciones cedidas gentilmente por Mr. Adam, contra una selección compuesta por tripulantes de los diferentes vapores anclados en nuestro puerto. Fue un partido amistoso, en el que no se acataban las normas del juego. Ganaron los locales por tres goles a uno y se sabe que como goal-keeper jugaron Wakelin y Crump, Smith, Daniels, Guillermo Alcock, Birchall y Nickolson.
Carlos Adam, como gustaba que se le llamara, atravesó la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América con gran dignidad para el Club Decano, siendo sustituido en la presidencia del Recreativo el 29 de noviembre de 1896 por el doctor William Alexander Mackay, miembro de la directiva del Seamen’s Club Institute.
Mr. Adam debió fallecer en los primeros años del siglo XX. Sabemos que la familia continuó en Huelva. Así, -según “La Provincia”- su hija María contrajo matrimonio el 3 de abril de 1918, con Mr. G. Saus, jefe de Vías y Obras del Ferrocarril de Zafra a Huelva, en el consulado británico sito en Sevilla. Ya en la citada datación era leyenda deportiva en nuestra ciudad.


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